Por ser un viernes gélido -meteorológicamente hablando- vamos a hacer debutar una linda sección para calentar nuestras neuronas. Muchas veces a nuestros músicos favoritos la musa inspiradora le llega de la manera más insólita: McCartney tenía eso de que soñaba melodías perfectas -siendo el caso más conocido el de Yesterday-; Roger Waters tiene como una musa bastante particular al jocoso Donald -el jefe de la Casa Blanca- , Matt Bellamy ve conspiraciones cada vez que agarra la guitarra o el piano -y es bien sabido que aunque seas paranoico eso no significa que no te sigan- y Jon Anderson se las arregló con sus letras para imprimirle a bandas como Yes una épica celestial y mística que por lo general entendía solo él.

Pero si no es el jueguito romanticón chico-chica, algo bastante común es que la cosa sea más visible a los ojos y los inspire un paisaje, una persona que puede ser el vecino o el verdulero, o una obra. De arte, por ejemplo.

Y ese es el caso de una de las canciones menos conocidas de Queen. Para su 2ndo álbum, llamado en un alarde casi único de inspiración, Queen II, el inolvidable Freddie Mercury compuso la extravagante “The Fairy Feller’s Master-Stroke” inspirado en el cuadro del mismo nombre pintado entre 1855 y 1864 por el artista Richard Dadd. La obra, exhibida en la Tate Gallery de Londres, es un despligue de personajes fantasiosos y Dadd la pintó durante su internación en el State Criminal Lunatic Asylum of Real Hospital de Bethlem, donde fue enviado tras asesinar a su padre. Dadd, para dar aún más contexto a su obra, escribió un poema llamado Elimination of a Picture & its Subject—called The Fellers’ Master Stroke.

Mercury, un fan de la cosa fantástica y mitológica quedó extasiado con la pintura, a tal punto que llevó a toda la banda y a gente del staff de Trident Studios -donde Queen grabó sus primeros discos- a asimilarla. La letra de la canción termina siendo un relato acerca de los personajes que Freddie visualiza en la obra.

“The Fairy Feller’s Master-Stroke”, la canción, dura apenas 2 minutos con 40 segundos y se funde con la bellísima Nevermore dentro de lo que era el Lado Negro (el B) del segundo disco de Mercury, May, Deacon y Taylor. En él se encontraban las canciones del cantante, siendo el Lado Blando (el A) el que poseía mayoría de canciones de Brian May.

Queen seguía siendo a esta altura de su carrera (1974) objeto de burla de parte de la prensa especializada -raro la prensa musical errando, ¿no?- pero de a poco se iba transformando en una banda de culto entre el público.

Por supuesto, fueron de culto por apenas un año más, cuando lanzaron Bohemian Rhapsody y se transformaron en mega-estrellas. Pero como dice el conocido cliché, “esa es otra historia”.

 

Compuesta por Freddie Mercury y lanzada en 1974

He’s a fairy feller

[Verse 1]

Ah ah the fairy folk have gathered ‘round the new moon’s shine

To see the feller crack a nut at night’s noon time

To swing his axe he swears, as he climbs he dares

To deliver the master stroke

 

[Verse 2]

Ploughman, “Waggoner Will”, and types

Politician with senatorial pipe – he’s a dilly dally-oh

Pedagogue squinting, wears a frown

And a satyr peers under lady’s gown – he’s a dirty fellow

What a dirty laddie-oh

Tatterdemalion and the junketer

There’s a thief and a dragonfly trumpeter – he’s my hero

Fairy dandy tickling the fancy of his lady friend

The nymph in yellow (Can we see the master stroke)

What a quaere fellow

 

[Bridge]

Ah ah ah ah ah ah

Ah ah ah ah ah ah

 

[Verse 3]

Soldier, sailor, tinker, tailor, ploughboy

Waiting to hear the sound

And the arch-magician presides

He is the leader

Elige tu moneda